jueves, 15 de marzo de 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

NAVEGANDO ME ENCONTRÉ ..." ELIMINAR A DON QUIJOTE COMO LECTURA OBLIGATORIA"




ELIMINAN A DON QUIJOTE COMO ECTURA OBLIGATORIA EN COSTA RICA

Este fin de semana me topé con un artículo publicado en Univisión: Costa Rica: eliminan a ‘Don Quijote’ como lectura obligatoria en secundaria , no me extrañaría que algunos lectores se sintieran indignados con sólo ver el título, ya saben, todo lo que huela a literatura nos pone en un plan intelectual a veces “insufrible.”

De acuerdo con el artículo de Univisión, el clásico de Cervantes fue eliminado del programa curricular del último año de secundaria por considerarlo “un libro muy extenso y difícil de manejar“, no sólo por los alumnos, sino también por los profesores.

Si he de ser honesta, no me extraña que consideren al Quijote difícil, no me extraña que consideren a cualquier otro clásico de la literatura difícil; no me extraña, aunque tampoco me asusta o indigna. Tomando en cuenta que la lectura (sea clásico o no) al convertirse en una asignatura obligatoria no hace más que alejar a la mayoría del principal objetivo —-mal encausado o mal entendido— de estos programas formulados por autoridades que no parecen estar muy cercanos a la lectura. Qué tal que primero formamos a profesores lectores (en Costa Rica, México o tantos países más con la misma problemática) que sepan transmitir el gusanito de la lectura; qué tal que dejamos que los niños escojan sus lecturas; qué tal que los padres de familia no dejan todo el trabajo a las escuelas, porque, francamente es como una burla que el padre pretenda que su hijo lea cuando el mismo padre jamás ha tomado un libro, un periódico, una revista, etc. Como ya lo dije en originalmente en Moccablog
…no pretendamos correr sin antes haber aprendido a gatear; no pretendamos ir de la alfabetización a los niveles avanzados de hábitos lectores, sin antes haber pasado por una comprensión lectora, por una alfabetización funcional.
Intento ir más allá: en realidad no es “bueno” ni “malo” retirar tal o cual clásico, porque aunque clásicos literarios, debemos entender y aceptar que no a todos interesan y que la peor forma de pretender que alguien comience a leer es obligarlo/a. Ya es tiempo de que dejemos de calificar a la lectura: “leer es bueno”, “el Quijote es magnífico”, “leer en pantalla no es leer”, “nada como oler un libro impreso,” y tantas frases casi tan huecas como “clásicas” que he escuchado en torno a la lectura y que no ayudan en nada, porque aceptémoslo, si estas frases te convirtieran en lector realmente, no nos enfrentaríamos a índices de lectura tan bajos.

Creo fielmente que un buen lector… (mejor quitémosle el calificativo) creo fielmente que un lector se inicia leyendo cosas que le interesan: recuerdo los niños de la primaria en mis primeros años como bibliotecaria escolar, que durante el receso entraban corriendo a la biblioteca a buscar las enciclopedias y los libros de dinosaurios, llenos de ilustraciones. Creo fielmente que el placer de la lectura va más allá de los clásicos obligados y, aquí coincido plenamente con Enzo Abbagliati:
Con el libro está pasando como con los padres, o como con la autoridad en general: a veces hay que matarlos simbólicamente (o en forma real) porque es la única manera de avanzar.
Así que entendamos de una vez por todas que la lectura no son sólo los clásicos literarios, porque la estaríamos dejando muy corta; no es tampoco tener un estante lleno de libros empolvados y sin ser usados, porque entonces la estaríamos convirtiendo en status; la lectura tampoco es el olor del libro, porque entonces sólo sería una pose intelectual desgastada; la lectura no son los índices de cuántos libros se leen al año, porque entonces la estamos convirtiendo en estadísticas alejadas de la realidad. Entendamos al fin que la lectura no es “buena” ni “mala”, porque entonces nos estamos perdiendo la oportunidad de acercarnos a un universo en el que cabe el placer, el conocimiento, la información, el ocio y la recreación.
Por último, recomiendo ampliamente dos entradas que Enzo Abbagliati publicó en su blog y que explican mejor lo que yo intento decir aquí: Matemos al libro para que se multipliquen las lecturas y …Y también matemos al libro electrónico , así como su entrada en El Quinto poder La certeza del panorama de la lectura


Fuente: VJuvejota
               blog de bibliotecas y algo más

martes, 13 de marzo de 2012

ELCONSPIRADOR


Todos guardamos secretos, Harriet, una joven inglesa cándida que acaba de casarse con el comandante de la Guardia de Granaderos mucho mayor que ella, está a punto de descubrir lo peligroso que puede  llegar a ser  descubrir secretos.  Ella cuando sepa cual es la verdadera intención de su esposo,  se enfrentará a la peor de su pesadillas.


Autor: Humphrey Slater

Edicción: 2009

Precio: 4,00 euros

lunes, 12 de marzo de 2012

TE INVITO A TERMINAR UN CUENTO ....UN CUENTO TE PROMETÍ

UN CUENTO TE PROMETÍ

Autor: José Alberto Díaz-Estébanez León

 

Te invito a participar a que termines el cuento

Para participar:
 
 -  No debe excederse mas de dos  párrafos

-   Se escojerá el mejor final.

Para el ganador a juicio de este blog, se le premiará con un Poema personalizado  con el motivo que desee.

Favor dejar su correo electronico y su nombre en su aporte, sus datos serán tratados con confidicalidad o si lo prefieres enviarme un correo: beapoesia@gmail.com

Gracias por participar


UN CUENTO TE PROMETÍ


Un cuento te prometí, y lo prometido es deuda. Un puñado de palabras, apretadas y en su orden caótico, para entresacar una historia como quien escarba en la mina buscando una diminuta pepita de oro que colme sus sueños. Quisiera ser breve pero intenso, lúcido pero no obvio, capaz de hacer reír, llorar, temer, sufrir o amar, y sin duda soñar. Pero no me siento capaz de tanto, así que recurro a tu complicidad para que me ayudes a completar este cuento, que aún no sé cómo empezar, para que dibujes conmigo tu propio final.

Nada tan clásico como un castillo y su princesa. Quizá no un castillo enorme y principesco, con foso, puentes levadizos, altas almenas y caballeros de lustrosas armaduras. Y quizá no una princesa de serena belleza y dorados cabellos trenzados que sufra el desdén de una pérfida madrastra o de un rey, padre y señor que pretenda casarla con un indeseado galán que aporte fortuna en lugar de amor.

No. Será una niña cualquiera, y como cualquier niña será la princesa del castillo de su casa. Una niña cuya imaginación sin límites le permite volar tan alto como el sol alcanza, viajar tan lejos como el mundo existe, o sumergirse tan profundamente como el mar abarca. En realidad la niña, sin tenerlo todo, era capaz de construir su propio mundo, convirtiendo cada cosa, cada hecho, cada nuevo amanecer, en objeto moldeable a su fantasía, como lo es el barro en manos del hábil alfarero para hacer una vulgar vasija o la más hermosa escultura.

Y nuestra hermosa princesa se había empeñado en uno más de sus objetos imposibles. Quería alcanzar una estrella del azul intenso del cielo que se asomaba cada noche a su ventana porque ese sería el mayor tesoro que iluminase su alma. Tal era su empeño en esa gran aventura que cuando las luces se apagaban en toda la casa y el sueño vencía a todos los ojos, abría esa frontera entre su castillo y el mundo que era su ventana y estiraba su brazo hasta la punta de los dedos en dirección a la más brillante estrella que fuese capaz de divisar en el firmamento.

A veces casi podía sentir en esos deditos el calor tibio que desprende el rutilante brillo de la estrella. Y sólo con eso se sentía más cerca de su particular meta y se retiraba cansada pero satisfecha al dulce refugio entre sus sábanas. ¿Qué tiene de malo desear lo imposible, si ello, lejos de frustrar tus sueños, te hace disfrutar del intento como un logro en sí mismo? Ante una mirada externa y ajena, aquello no sería más que una locura o una torpe y pueril fantasía, pero basta en realidad acercarse con la inteligencia del corazón para darse cuenta que esa pequeña niña había logrado el milagro de ser feliz en el mismo deseo, sin necesidad de cumplirlo.

Pero un cuento es un cuento, y el milagro se obró en la magia de la noche. Y casi vencida de nuevo por el sueño y reconfortada con el cosquilleo rozando la yema de sus dedos, de pronto sintió cómo el tacto tibio de la estrella en todo su esplendor se acoplaba a su manecita, abarcando su inmensidad en un puñado. ¡Allí estaba! ¡allí la tenía! La estrella se había rendido a sus deseos, descendiendo del cielo para acunarse en su palma. Lágrimas de felicidad descendieron por sus mejillas con la sensación de poseer la más completa belleza que pueda colmar el corazón humano.

Guardó con mimo su pequeño inmenso tesoro en un cofrecillo de juguete. Ni la más preciada joya, espléndido diamante o gigantesco rubí podría compararse siquiera a la sombra de su singular fortuna. Y cada noche, a partir de aquella, no se asomaba ya a la vieja ventana para contemplar el profundo cielo azul oscuro, sino que abría su cofre para que esa visión inundase cada sentido de su pequeño cuerpo. Nada había en el universo mundo que pudiera hacer sentir lo que ella sentía, lo que ella vivía, lo que ella tenía.

Pero la felicidad no puede ser completa y eterna al mismo tiempo. Al menos no en este mundo, ni siquiera en los cuentos. Y nuestra pequeña princesa empezó a comprobar que cada noche, cuando acudía secretamente a la cita con su tesoro de felicidad, el fulgor de su estrella disminuía un poco, de manera apenas imperceptible. Era como si el cautiverio, cariñoso y enamorado, pero cautiverio al fin a que se había sometido, desgastase lenta pero inexorablemente el brillo cálido de su mágico interior.

Duraría días, meses, incluso años, sin duda, proporcionando a su dueña la feliz sensación de colmar todos sus deseos. Pero algo le decía a la niña que, aunque pudiese estar con ella toda su vida, tarde o temprano, su luz se apagaría y la estrella encontraría su final: el de una piedra más, oscura, seca y fría, no más valiosa que un canto rodado por el que pasa sin dejar huella el agua de un río.

Y sabía, por tanto, que debería elegir. Podía conservar para siempre su tesoro –sí, suyo, porque ella lo poseía por completo- para que cada vez que abriese el cofre escondido bajo su almohada le proporcionase las más hermosas e indescriptibles sensaciones que puede vivir el cuerpo y el alma de cualquier ser humano. O podía devolver la estrella al firmamento del que había bajado, a su plena libertad, lejana e inalcanzable, en la que solamente podría contemplarla con añoranza y deseo, sin llegar a tocarla, a sentirla, a poseerla y, por lo tanto, a colmarla.

¿Sería demasiado egoísta tenerla para sí misma? Al fin y al cabo, era sólo suya, sabía que nada podría hacerla tan feliz en toda su vida y nadie la echaría de menos… ¡había tantas! Por otra parte, ¿podría soportar la carga de saber que, con cada día y cada noche en su pequeño cofre, la estrella de su felicidad iría perdiendo calor y color, brillo y vigor, hasta quién sabe cuándo –quizá nunca- llegase su extinción?

Tan difícil dilema para una niña, como para el autor de un cuento. Así que, en mi cobardía de dibujar un final, es cuando recurro a la complicidad de tu lectura para que seas tú, en el papel de princesa, quien tome la decisión y dibujes tu final. Será tu historia, tu castillo, tu estrella, tu cofre… serás tú quien decida conservar tu tesoro o depositarla con lágrimas en los ojos, en el firmamento de tu noche.

RECETAS DE COCINA

Son 5 libritos sobre recetas de  verduras, carnes,  guarniciones, aceites y vinagres, condimentos y especies.

Precio único : 3,00 euros

TIEMPO DE QUERER




Novela de amor de Amor de bolsillo

Autora Corin Tellado

Edicción: 1979

Precio: 1,00 euro