Diga 33: Pensamientos en búsqueda y captura (XXVII)
1.- Al hacer balance de los errores cometidos, casi siempre
reconoces haber juzgado mal a algunas personas (y seguramente es
verdad), pero casi nunca aceptas haberte equivocado -tú, sólo tú- al
tomar las decisiones (y es igualmente cierto).
2.- Me gusta cuando callas… ¡porque no metes la pata! (versión libérrima de los versos de Pablo Neruda).
3.- No es lo mismo la ironía que el cinismo. Hay gente que utiliza
incluso con maestría el recurso irónico para ser más persuasivo, eficaz y
hasta divertido en su argumento. Muy distinto es el cínico que actúa
con absoluto descaro para mentir o defender lo indefendible, simplemente
porque es lo que le conviene.
4.- No esperes que te den “lo que mereces”: puede que no merezcas
tanto como crees, y desde luego puede que los demás tengan una noción
muy distinta de tus merecimientos.
5.- Estamos tan obsesionados -a mí, al menos, me ocurre- en
aprovechar cada minuto que no nos damos cuenta que hay ocasiones en que
hay que perder un poco de tiempo para ganar un poco de vida.
6.- Es más fácil cambiar leyes que cambiar mentalidades… y los
Gobiernos no suelen caracterizarse por tomar el camino más difícil, más
bien todo lo contrario.
7.- El miedo a perder es, a veces, un motor tan poderoso como el afán
de conseguir. No te avergüences de ello… siempre que de verdad valga la
pena conservarlo y no sacrifiques ni tus principios ni tu dignidad por
hacerlo.
8.- No le des tanta importancia al hecho de discrepar con quien te
rodea. Trabajar con alguien (junto a, o para él) no significa estar de
acuerdo -siempre y en todo- con lo que hace, dice o piensa. Y en muchos
casos es incluso sano que así sea.
9.- No te sorprendas si alguien sólo ve en tus modestos éxitos un
molesto competidor o incluso el reflejo de sus propios fracasos. La
mezquindad de los mediocres le lleva a intentar sobresalir pisando, en
lugar de apoyarse.
10.- ¿De qué te vale decir “¡Por fin Viernes!”, si automáticamente te
pones a pensar “¡Ay, qué poco queda para llegar al Lunes!”?
11.- ¿De verdad crees que hemos llegado a un punto en el que tengo que pedir perdón simplemente por sonreír? No cuentes conmigo.
12.- No confundas la defensa, legítima, de tus ideas y de tus
compañeros, con la obcecación cerril de atrincherarte en lo
indefendible: no sólo te llevará a cometer graves errores, sino que ni
siquiera te agradecerán tu estúpido esfuerzo.
13.- Hay gente tan obsesionada en contestar a los demás, que se olvidan de tener voz propia.
14.- Hacer algo bien no redime todas las cosas malas que hayas hecho
en el pasado, es verdad. Pero tampoco los errores anteriores le pueden
restar valor a tus aciertos actuales… (vamos, digo yo).
15.- Lamentarse es estéril… si sólo queda en lamento.
16.- Nunca he creído mucho en aquello de que “dos no se pelean si uno
no quiere”. A veces, aunque no se quiera, hay que defender (con
corrección, pero con firmeza) tu posición, porque si no te aplican aquel
otro proverbio que tampoco me gusta mucho de “quien calla, otorga”.
Tendemos a juzgar igual (igual de mal, claro) a dos contendientes en una
pelea, y antes deberíamos intentar al menos conocer los motivos, los
antecedentes y si de verdad tienen la misma de culpa… no vayamos a ser
tan injustos que tratemos igual al agresor que al agredido.
17.- Cada persona cree que lo que tiene entre manos justo en este
momento es lo más importante, casi el centro del universo. Pocos los que
son capaces de aportar una visión más global, distinguiendo lo
importante, lo urgente y lo accesorio.
18.- Dicen que no hay nadie tan temible como quien no tiene nada que
perder. Quizá por eso, en esta Democracia en apuros en la que vivimos,
los Gobiernos tienen cada vez más miedo a su propia Sociedad.
19.- No siempre que alguien te decepciona es por culpa suya… es
posible que en ocasiones sea porque no lo conocías lo suficiente o tus
expectativas eran demasiado elevadas.
20.- ¿Adivinas la trayectoria de la próxima gota de lluvia resbalando
por el cristal de tu ventana? Pues aún más difícil es prever cómo será
hoy el discurrir de tu vida.
21.- La indignación social tiene su principal causa no en la dureza
de los recortes, sino en la injusticia del reparto de la carga.
22.- Me equivoco. Me equivoco a menudo… más de lo que quisiera y
seguramente mucho más de lo que me gusta admitir. Sin embargo, el mero
hecho de reconocerlo, de rectificar o al menos de admitir esa
posibilidad, es lo que me da pleno derecho a equivocarme. Y eso es lo
que lo hace soportable.
23.- Nunca deja de sorprenderme la mezquindad de algunas personas (y
no son pocas) que se sienten amenazadas solamente por verte feliz.
24.- Sigue tú, si quieres, escarbando en el pozo del derrotismo y la
frustración… pero te aseguro que allí no encontrarás mi cabeza hundida
para usarla de escalera y asomar la tuya.
25.- Si la petición o no de Rescate se convierte en arma arrojadiza
entre Partidos, la decisión se tomará por criterios políticos, y no
económicos.
26.- No voy a pedirte milagros. No pretendo imposibles, ni
heroicidades, ni siquiera hazañas increíbles… pero creo que sí tengo
derecho a esperar de ti que lo intentes de verdad, con lo poco o mucho
que puedas poner de tu parte para lograrlo juntos.
27.- No hay nada tan petulante, prepotente y chulesco como pretender
que te den las gracias por prestar una ayuda cuando es tu deber y su
derecho.
28.- La táctica de tapar la propia ineptitud señalando con el dedo
los defectos (reales o fingidos) de los demás no sólo demuestra una
mezquina mediocridad, sino que más pronto que tarde acaba poniendo el
foco abrasador sobre el dueño del dedo.
29.- Quizá hoy no quieras. Quizá aún no puedas. Quizá ni siquiera lo
sepas. Pero no descartes por imposible lo que mañana puede ser -quizá,
sólo quizá- el pasaporte a tu felicidad.
30.- ¡Cómo se empeña la tozuda realidad en desmentir cada día nuestra estúpida idea de creernos imprescindibles!
31.- Hay días que no te quieres levantar por no enfrentarte al mundo y
hay días que no te quieres levantar porque no quieres que la noche
acabe. Hay días… y días… y días… ¡¡Buenos días!!
32.- Si estuvieras jugando un partido de fútbol y tu contrincante
-quien más desea que pierdas, y está dispuesto a todo para que así sea-
se pone a darte consejos para organizar mejor tu defensa, ¿tú le harías
caso? ¡¡Pues eso!!
33.- Tienes permiso para sentirte estúpido por depositar tu confianza
en quien no debías, de acuerdo. Pero ese permiso sólo es válido durante
el tiempo justo que tardes en tomar decisiones que ayuden a rectificar
la traición… ¡ni un minuto más!
José Alberto Díaz-Estébanez León
Periodista
http://www.josealbertodiazestebanez.com/